2010: ¿El cierre de un círculo entre la fotografía directa y fotografía construida?

¿Realidad o ficción? ¿verdad o mentira? ¿arte o no arte? Han sido preguntas polémicas y sin resolver desde los inicios de la fotografía.

La disyuntiva entre la fotografía directa y la fotografía construida como un péndulo ha ido y regresado infinidad de veces.

Desde sus inicios, los pictorialistas buscaron que sus imágenes no fueran “sólo una reproducción de la realidad” a través de composiciones, desenfoques y tratamientos en el laboratorio perseguían la realización de obras de arte.  En contraparte todos los adeptos de la “fotografía directa” defendían la “honestidad” de las imágenes sin intervenirlas de ninguna manera. Paul Strand sostenía que “un fotógrafo debe tener un respeto por lo que tiene delante, no usar trucos o manipular el proceso, sino utilizar el método de la fotografía directa”

La historia ha resultado ser interminable y ha desarrollado toda clase de ortodoxias en ambos extremos y adeptos antagonistas que defienden a capa y espada un lado o el otro. Lo cierto es que en ambos extremos y en medio han surgido toda clase de propuestas que han marcado la historia de la fotografía.

Lo extraño es cuando los extremos se unen, giran, dan la vuelta. Algo así ha ocurrido en estos últimos meses. La Bienal de Fotografía en México que en los últimos años había estado dominada por la tendencia de la fotografía conceptual y la fotografía construida el año pasado reconoció como ganador al sinaloense Fernando Brito con una serie de imágenes documentales denominadas “tus pasos se perdieron en el paisaje” que muestran paisajes violentos de personas que han sido ejecutadas.

Al otro lado encontramos al fotoperiodismo que tradicionalmente se ha caracterizado por buscar el registro de eventos de la realidad que capturan principalmente acciones o que son emotivas y cuyo principal reconocimiento es el concurso de World Press. La fotografía ganadora del galardón de 2010, fue un retrato planeado Jodi Bieber una sudafricana, algo que no se ajusta al fotoperiodismo tradicional.

La imagen ganadora es el retrato de una mujer afgana de 18 años cuyo esposo cercenó las orejas y la nariz. El jurado escogió la foto entre 108.059 presentadas a concurso.

La Jodi Bieber señaló: “Si tú hablas con gente en nuestra profesión, te dirán ¿cómo un retrato puede ganar la competencia?”, dijo. “Un retrato no es periodismo. Alguna gente cree en la pureza del género: eres la mosca en la pared, no puedes cambiar nada”.

Así la fotografía da vueltas y un concurso caracterizado por reconocer la fotografía construida otorgó el principal premio a una serie de imagenes  documentales. Mientras el principal concurso a nivel mundial que se ha caracterizado por defender la fotografía directa y sin manipulaciones galardonó una fotografía planeada, preconcebida. ¿Será que esto marca el cierre de un círculo sin sentido que termina por cerrarse y aceptar toda clase de manifestaciones dentro de la fotografía?

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Ansel Adams y el proceso fotográfico

Ansel Adams, ca. 1950

Ansel Adams (1902-1984) es uno de los fotógrafos más icónicos y reconocidos, particularmente entre los amantes de la naturaleza. Además de su vasto y admirable legado artístico, Adams contribuyó de manera significativa al desarrollo conceptual de la fotografía durante gran parte del siglo XX. Uno de los conceptos fundamentales que Adams analizó a profundidad es el de la “visualización”, el proceso de observar un sujeto, imaginar su imagen final en una impresión y ejecutar los pasos técnicos y artísticos necesarios para lograr la imagen fotográfica deseada.

La secuencia de pasos para crear una fotografía, la gestión de la imagen, fue examinada por Adams en tres fases, representadas por la serie de libros que escribió a principio de los 1980s: “La cámara”, “El negativo” y “La impresión”.  Una imagen debe ser en principio formada por el equipo fotográfico (la cámara y los objetivos). Esa imagen debe a continuación ser capturada en un medio permanente (el negativo en película fotográfica) y finalmente plasmada en una interpretación personal final (la impresión). Cada uno de estos pasos requiere cierta pericia y conocimiento técnicos, pero también está guiado por la sensibilidad artística del fotógrafo.  El proceso fotográfico involucra, pues, elementos tanto científicos como artísticos.

The Tetons and the Snake River. Ansel Adams (1942)

The Tetons and the Snake River es una de las fotografías más conocidas de Adams. Es una de las 116 imágenes representativas de nuestro mundo que se incluyeron en el disco enviado al espacio en las cápsulas Voyager. Capturar en una sola imagen el amplio espectro de tonalidades, desde los reflejos en el río y los blancos de las nubes hasta las sombras en la vegetación  representó todo un reto técnico, aún para el gran maestro. Sobre esta fotografía, Adams escribió en The Print:

Visualmente, este era un sujeto más bien gris, pero emocionalmente era dramático y poderoso y yo lo visualicé como una imagen con mucha fuerza.

Adams explica cómo el revelado del negativo (en una placa de 8 x 10 pulgadas) y la producción de la impresión requirieron manejo especial para expresar lo que Adams había visto en el campo. En particular, la impresión requirió de manipulación de los tiempos de exposición en diferentes partes de la imagen para lograr los contrastes deseados.

Los conceptos de Ansel Adams son tan claros y tan universales que es relativamente fácil adaptar todas sus reflexiones y técnicas aplicadas a la fotografía analógica en blanco y negro a la fotografía digital contemporánea. Por supuesto, en vez de discutir la química del revelado de un negativo tendríamos que argumentar sobre la digitalización de las imágenes. En lugar de explicar el uso de medios físicos para manipular los grises en una impresión hablaríamos de los espacios digitales de color y las propiedades de los diferentes tipos de impresoras fotográficas.  Sin embargo, el principio básico de la visualización y de la creación a través de la gestión fotográfica de una imagen lo más parecida a lo que percibimos en el sujeto original siguen tan vigentes ahora como cuando Adams escribió sobre ellos.

De hecho, Adams anticipó la era de la fotografía digital. En la introducción de The negative, en 1981, Adams reflexiona:

Aguardo con impaciencia nuevos conceptos y procesos. Creo que la imagen electrónica será el siguiente avance importante. Esos sistemas tendrán sus propias características estructurales, inherentes e ineludibles, y tanto el artista como el técnico deberán hacer un esfuerzo renovado por comprenderlos y controlarlos.

Adams, A. 1980. The camera. Little, Brown and Company. Nueva York.
Adams, A. 1981. The negative. Little, Brown and Company. Nueva York.
Adams, A. 1980. The print. Little, Brown and Company. Nueva York.