LAS ÚLTIMAS FOTOGRAFÍAS DE LA ÚLTIMA PALOMA VIAJERA

Hace 100 años, el 1 de septiembre de 1914, murió en el zoológico de Cincinnati la última de las palomas viajeras (Ectopistes migratorius). “Martha” fue el último individuo conocido de una especie que apenas unas décadas antes era una de las más abundantes del planeta. En 1813, el famoso ornitólogo John James Audubon se encontraba a unos 90 kilómetros de Louisville, Kentucky, cuando una parvada de estas palomas comenzó a volar sobre su cabeza; para cuando Audubon llegó a Louisville, las aves seguían cruzando el cielo, en cantidades tales que “oscurecían la luz del mediodía, como si se tratara de un eclipse.” Con base en este y otros relatos se estima que las bandadas de palomas viajeras incluían cientos, si no es que miles de millones de individuos.

Martha, the last passenger pigeon. Photo by Enno Meyer

Martha, la última paloma viajera. Foto: Enno Meyer

Sin embargo, para finales del siglo XIX la paloma viajera se encontraba ya en peligro de extinción, debido en gran medida a la cacería desmedida de un recurso que parecía ilimitado. Para la década de los 1890s probablemente quedaban menos de doscientas mil palomas, y en 1900 un muchacho de Ohio cazaba la última de ellas en estado silvestre. Mientras tanto, en 1885 nacía en el zoológico de Cincinnati la que se convertiría en la última representante de esta especie: una hembra llamada Martha. La fotografía de la izquierda, tomada por Enno Meyer y publicada por Robert W. Shufeldt en 1921, es tal vez la última de las imágenes de Martha aún con vida.

A principios de septiembre de 1914, Shufeldt recibió una carta del gerente del Jardín Zoológico de Cincinnati en la que se le informaba que “nuestra paloma viajera hembra murió el primero de septiembre, por causas naturales, a los 29 años de edad.” En aquella época, Shufeldt era el anatomista de aves más reconocido en el mundo, y fue invitado para estar presente durante el proceso de taxidermia que se le practicaría al cuerpo de Martha. Curiosamente, años atrás Shufeldt había estado casado con Florence Audubon, nieta de J. J. Audubon, el famoso naturalista que había plasmado en sus hermosos dibujos y en sus vívidas narraciones toda la magnificencia de la paloma viajera.

Desde antes de la muerte de Martha se había acordado que el cuerpo de la paloma sería donado a la Institución Smithsoniana de Washington. Poco después de la muerte de Martha su cuerpo fue preservado en un enorme bloque de hielo y enviado a Washington, a donde arribó el 4 de septiembre por la mañana.  De acuerdo con Shufeldt, se tomaron tres fotografías del ejemplar antes de comenzar la disección del cuerpo.  Cuando William Palmer, el técnico encargado de la taxidermia, había ya separado la piel del ejemplar del cuerpo, Shufeldt mismo tomó algunas fotografías como la que se muestra a continuación:

Posteriormente, mientras el señor Palmer continuaba con la taxidermia, Shufeldt procedió a describir la anatomía interna de Martha, en lo que se convirtió en una especie de examen forense no solo de un individuo sino de toda una especie, la cual no tenía más de tres días extinta. Las dos fotos de arriba se cuentan entre las últimas que fueron tomadas al cuerpo completo de Martha la paloma. Existen muchas fotografías del trabajo taxidérmico de Palmer, que por muchos años estuvo en exhibición en el Museo Smithsoniano y que actualmente forma parte de las colecciones científicas con el número de catálogo USNM 223979.

Martha en el Museo Smithsoniano, ca. 1956

Martha en el Museo Smithsoniano, ca. 1956

Referencias

Arita, H. T. 1996. Una paloma llamada Martha. Ciencias 41: 70-72.

Shufeldt, R. W. 1915. Anatomical and other notes on the passenger pigeon (Ectopistes migratorius) lately living in the Cincinnati Zoölogical Gardens. The Auk 32(1):29-41.

Shufeldt, R. W. 1921. Published figures and plates of the extinct passenger pigeon. The Scientific Monthly 12(5):458-481.


Este año, al conmemorarse el centenario de la muerte de la última paloma viajera, el Museo Smithsoniano ha preparado una exhibición nueva con la ya famosa Martha como atracción principal. Asimismo, en la página web del museo se puede ver una serie de fotografías recientes de Donald E. Hurlbert que muestran el estado actual del ejemplar disecado del último de los Ectopistes migratorius.

Foto: Donald E. Hurlbert. Smithsonian Institution

Foto: Donald E. Hurlbert. Smithsonian Institution

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Neil Armstrong, fotógrafo

“Houston, Tranquillity Base here, The Eagle has landed.”
Neil Armstrong, 20 de julio de 1969

Armstrong luego de su caminata lunar

Neil Armstrong (1930 – 2012) será recordado, por supuesto, como el primer ser humano que pisó la superficie de la Luna. Su pequeño paso, que representó un gigantesco salto para la humanidad, es para muchas personas el momento histórico más importante del siglo XX. Al conocerse las noticias del fallecimiento del más famoso de los astronautas el 25 de agosto, Barack Obama recordó a Armstrong como uno de los más grandes héroes de la historia de los Estados Unidos.

Curiosamente, existen muy pocas imágenes del propio Armstrong en aquella memorable epopeya del 20 de julio de 1969, cuando el ser humano dejó huella por primera vez en nuestro satélite. La razón es muy sencilla: Armstrong, además de ser el comandante de la misión, era el encargado de operar la cámara fotográfica principal de la misión, una Hasselblad con película de 70 mm y mecanismo eléctrico de recarga. Paradójicamente, una de las fotografías más famosas de la historia, tomada por Armstrong, es raramente acreditada a su autor:

Portada de un folleto de la NASA (1975) con la imagen de Buzz Aldrin tomada por Neil Armstrong.

En este folleto de la NASA sobre la exploración lunar se muestra la imagen de Edwin (“Buzz”) Aldrin cerca del módulo lunar. Armstrong, quien tomó la fotografía, aparece como reflejo en el visor del casco de Aldrin. Los expertos han notado que en esta fotografía no aparece la antena de comunicaciones que era parte del traje espacial que usaron los astronautas. La antena estaba unida a la “mochila” de los astronautas y sobresalía sobre el casco. ¿ Por qué no aparece la antena en esta imagen tan famosa?

Resulta que la fotografía, tal como la vemos en la mayoría de las publicaciones, es una versión recortada y editada de la imagen original de la misión Apolo 11 con catálogo AS11-40-5903, que se muestra a continuación:

La fotografía AS11-40-5904 de la misión Apolo 11, tomada por Neil Armstrong

En el original AS11-40-5904 podemos ver que Neil Armstrong, valeroso y eficiente comandante espacial, no era muy buen fotógrafo, o al menos no prestaba mucha atención a la composición fotográfica. El casco de Aldrin está casi recortado de la foto, y prácticamente no hay espacio libre en la parte superior de la imagen (“espacio” en el sentido fotográfico, no en el sentido planetario). La portada del folleto de 1975, y las miles de reproducciones que se han hecho de esta fotografía, muestran una versión recortada en la que no aparece el módulo lunar y a la que se le ha añadido más fondo, es decir, más negro del espacio, sobre el casco de Aldrin. Por supuesto, la antena de comunicaciones, recortada por el encuadre original de Armstrong, no aparece en ninguna de las imágenes.

Este ejemplo de edición de una fotografía se presta a mucho debate. Por un lado, es claro que las versiones modificadas de la fotografía AS11-40-5904 son visualmente más llamativas y atractivas, y que no se pierden los detalles más importantes. Por el otro lado, al tratarse de un registro fotográfico sin duda histórico, también podría argumentarse que cualquier alteración, por pequeña que  sea, podría reducir el valor documental de la imagen. De hecho, si las reglas de algunos medios de comunicación que explícitamente prohíben el uso de fotografía retocadas se aplicaran rigurosamente, esta imagen no podría haber aparecido en tantas publicaciones.

Muy probablemente las alteraciones de la NASA a la fotografía AS11-40-5904 fueron hechas por medios mecánicos y ópticos. Hoy en día, con la tecnología digital, resulta muy fácil alterar cualquier fotografía para mejorar la composición, arreglar la exposición, eliminar elementos secundarios o incluso añadir elementos nuevos. ¿Hasta dónde es permisible hacer manipulaciones a una imagen sin que ésta pierda su valor documental?

Para cerrar esta nota sobre Neil Armstrong, va una imagen suya en la Luna, tomada por Buzz Aldrin:

Neil Armstrong junto al módulo lunar

Enlaces externos:
La historia de la fotografía AS11-40-5904, contada por la propia NASA.
La imagen AS11-40-5904 en alta resolución en la página de la NASA

Las primeras fotografías de eclipses solares

La primera imagen fotográfica de un eclipse solar con una exposición adecuada como para mostrar detalles de la corona fue lograda el 28 de julio de 1851 por un fotógrafo de Königsberg, Prusia (hoy Kaliningrado, Rusia) de apellido Berkowski, por iniciativa de A. L. Busch, director del observatorio.  La imagen fue lograda a través de un heliómetro, y gracias al uso de los instrumentos del observatorio, muestra una imagen nítida a pesar de que la exposición para lograr un daguerrotipo correctamente expuesto requirió casi un minuto y medio.

La imagen de Berkowski del eclipse solar del 28 de julio de 1851

Según Peter D. Hingley, bibliotecario de la Royal Astronomical Society de la Gran Bretaña, el primer intento de lograr una imagen de un eclipse solar fue por el italiano G. A. Majocchi durante el eclipse del 8 de julio de 1842, es decir, apenas tres años después de la invención del daguerrotipo.  Desafortunadamente, no se conserva ninguna de las imágenes logradas por Majocchi.

También según Hingley, el primer esfuerzo coordinado para lograr imágenes de alta calidad de un eclipse solar y aprovechar la tecnología fotográfica como una herramienta de investigación fue la expedición liderada por Warren De La Rue a bordo del HMS Himalaya durante el eclipse del 18 de julio de 1860.

Warren De La Rue

De La Rue fue un destacado científico del siglo XIX, conocido en la época por su costumbre de emplear aparatos de su propia invención para la observación y estudio de los fenómenos naturales.  Fue presidente tanto de varias sociedades científicas, entre ellas la de química y la Royal Astronomical Society.

Parece ser que una visita en 1858 al Observatorio Real de Prusia en Königberg  inspiró en De La Rue la idea de lograr una imagen fotográfica de un eclipse.  Después de examinar las imágenes logradas por Berkowski en 1851, De la Rue se dio cuenta de que los avances en la técnica fotográfica, en particular el uso del colodión, permitirían obtener imágenes más nítidas del momento culminante de un eclipse, durante la totalidad.  Su espíritu científico también lo convenció del potencial de la fotografía como instrumento de investigación.

Los instrumentos de De La Rue usados para registrar el eclipse de 1860

Por aquella época, De La Rue había perfeccionado un fotoheliógrafo, instrumento que utilizaba rutinariamente para estudiar las variaciones observables en la actividad solar.  También había inventado un aparato medidor de placas fotográficas, que permitía cuantificar distancias y áreas en imágenes astronómicas tomadas usando las placas disponibles en esa época.  Resultaba lógico intentar utilizar esos instrumentos durante el eclipse que se sabía sucedería el 18 de julio de 1860.

Para garantizar una vista clara del eclipse, era necesario transportar los instrumentos de De La Rue a un sitio con baja probabilidad de nubosidad que estuviera dentro del camino de la sombra predicho para el eclipse.  Se logró organizar una expedición a bordo del HMS Himalaya a la costa española para lograr las condiciones ideales.

A pesar de los pequeños imprevistos que suceden aún en las expediciones mejor planeadas, como cuando uno de los asistentes tropezó con uno de los soportes del equipo casi en el momento crítico del eclipse, De La Rue logró al menos dos imágenes de gran calidad durante la totalidad del eclipse.  Gracias a estas imágenes y a otras fotografías del mismo eclipse tomadas en otros lugares de Europa, fue posible establecer  el origen solar (y no lunar) de la mayoría de los cambios en iluminación que suceden durante un eclipse.  En particular, hasta esa época había todavía un debate acerca del origen de las erupciones que pueden ser observadas durante un eclipse.  La comparación de varias imágenes hizo posible descartar un origen lunar para tal fenómeno.

Aunque las imágenes de De La Rue no fueron las primeras de un eclipse solar, sin duda constituyeron un parteaguas en la historia de la fotografía como instrumento científico.

Imagen lograda por De La Rue del eclipse del 18 de julio de 1860

Referencia
Hingley, P. D. 2001. The first photographic eclipse? Astronomy & Geophysics 42:1.18-1.23

La primera fotografía de una estrella

El 17 de julio de 1850, el astrónomo William Bond y el fotógrafo John Adams Whipple obtuvieron la primera imagen fotográfica de una estrella (aparte del Sol): un daguerrotipo de la estrella Vega.

Bond fue el primer director del observatorio de la Universidad de Harvard, y Whipple fue de los primeros en utilizar la técnica del daguerrotipo en los Estados Unidos.  Juntos lograron imágenes que los colocaron como pioneros de la astrofotografía.

Whipple es recordado por sus detalladas imágenes en daguerrotipo de la Luna, como la que se reproduce aquí.