Engaños y el origen del cine: Parte III

Muybridge inventor del zoopraxinoscopio (del que hablé en mi anterior post), en 1888 buscó a Thomas Alva Edison y a W. L. Dickson -ambos inventores del fonógrafo-. Con la idea de financiar y promover una colaboración  para diseñar una máquina que pudiera emitir sonido y proyectar imágenes en movimiento a la vez. Desgraciadamente  Muybridge nunca lograría esta colaboración.

Edison, provechó la idea de Muybridge, obviamente si advertirle  e  independientemente registró una patente de una máquina que denominó “quinetoscopio” (kinetoscope) resultado de la combinación de las palabras griegas “kineto” movimiento y “scopos” ver. Para lograr el invento que reuniera imágenes y sonido simultáneamente.

Edison, le encargó a su colaborador Dickson el diseño de este aparato, asemejando el zoopraxinoscopio de Muybridge, desgraciadamente  las animaciones en los cilindros rotativos sólo permitían animaciones demasiado cortas. Por lo que el invento se quedó sin avanzar por un tiempo.  Afortunadamente, los avances tecnológicos con la película de celuloide permitieron que se diseñara una caja de madera en cuyo interior serpenteaba la película en una sere de ejes. Finalmente se había logrado el invento del  quinetoscopio . Y las personas podían ver mirando desde su abertura como se muestra en las siguientes ilustraciones.

Kinetoscopio que contaba con 15 metros de cinta

El 20 de mayo de 1891, fue la primera proyección pública del prototipo de quinetoscopio de Edison se realizó en sus laboratorios para una convención de la Federación Nacional de Clubs de Mujeres de los EUA. La presentación pública del quinetoscopio completo tuvo lugar en el Instituto de las Artes y las Ciencias de Brooklyn el 9 de mayo de 1893.

A continuación muestro tres videos que corresponden a las tomas de Dickson que dieron origen al cinematógrafo de los hermanos Luimiere.

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Engaños y origen del cine: Parte II

La mente nos engaña y nos hace ver y sentir cosas que realmente no están allí. Estas percepciones tienen obviamente sus límites y pueden llegar a la locura pero ocurren en distintas medidas. Por ejemplo, las personas que pierden un brazo o una pierna siguen sintiendo que están allí, por eso son conocidos como miembros fantasma. El brazo o la pierna ya no está pero la persona los siente. Así también nuestra mente se queda por un instante también con las cosas que ya no están y que miró nuestro ojo: “la persistencia retiniana” hace que por un instante nos quedemos con la imagen que miramos y objetos que ya no están allí, el descubrimiento de este fenómeno generó los juguetes de los que hablé en el post anterior.

Hoy continuaré con los juguetes que engañan a nuestro ojo. Después del zootropo, el francés Émile Reynaud, inventó el praxinoscopio en 1877. Basándose en el diseño del zootropo, lo que hizo Reynaud fue colocar espejos en el centro del tamor así las figuras reflejadas cambian y generan la illusion de movimiento, así se formaba una menor transición entre los cuadros.

Praxinoscopio

El praxinoscopio funcionaba así:

Muybridge el autor de la imagen del blog, fue el inventor del siguiente aparato: el zoopraxinoscopio.

zooptraxinoscopio

El zoopraxinoscopio proyectaba imágenes situadas en discos de cristal que giraban y daban la impresión de movimiento. En los primeros proyectores las imágenes eran pintadas en el cristal. Posteriormente, se realizaban impresiones fotográficas y coloreadas a mano, estas imágenes animadas incluían secuencias de animales y humanos.

El zoopraxinoscopio es considerado uno de los antecedentes más importantes de los cinematografos desarrollados a finales del S.XIX

Muybridge y el movimiento de los animales

El 9 de abril de 1830 nació Eadweard Muybridge, un excéntrico fotógrafo e inventor conocido principalmente por sus imágenes de personas y animales en movimiento. La imagen que aparece en el encabezado de este blog es precisamente de Muybridge.  Aunque Muybridge nació en Inglaterra y mantuvo siempre contacto con la comunidad artística y científica de Londres, realizó gran parte de su trabajo en los Estados Unidos. Su nombre de nacimiento fue Edward James Muggeridge, pero a lo largo de su vida lo cambió en numerosas ocasiones, llegando incluso a llamarse Eduardo Santiago durante una de sus estancias en California.

En 1872, Muybridge conoció a Leland Stanford, un poderoso político y magnate ferroviario que había sido gobernador de California y que posteriormente fundaría la Universidad de Stanford.  En aquella época, Stanford era muy aficionado a los caballos de carreras y estaba obsesionado con un tema ampliamente debatido en los círculos de criadores de caballos: Cuando un corcel va a galope, ¿en algún momento llega a tener las cuatro patas separadas del suelo? Aunque la mayoría de la gente pensaba que la respuesta era positiva y que de hecho había pinturas que representaban caballos “flotando” al galopar, el hecho es que nadie había zanjado científicamente la cuestión.

Stanford había oído hablar de la pericia técnica de Muybridge y le propuso una colaboración para atacar el problema. La dificultad técnica, como bien lo sabía Muybridge, era que en esos tiempos el material fotosensible era primitivo y requería de tiempos de exposición de minutos, lo que hacía imposible registrar en una imagen fotográfica un animal en movimiento.  A pesar de ello, Muybridge aceptó el reto y desarrolló una técnica que permitió despejar la duda de Stanford cinco años después.

En 1877, Muybridge dispuso una serie de cámaras en línea, cada una de ellas conectada a un cable que la disparaba.  Enfrente del dispositivo se hizo correr al caballo Occident, propiedad de Stanford de tal manera que el animal al desplazarse disparara en secuencia las cámaras.  Una de las imágenes logradas mostró claramente a Occident con las cuatro patas en el aire.  Para sorpresa de algunos artistas, ese momento no era cuando el caballo tenía las patas extendidas hacia atrás y adelante, sino en un instante en el que las cuatro patas estaban recogidas hacia el centro.

La imagen de Muybridge fue recibida con escepticismo y acusaciones de manipulación.  Para despejar cualquier duda, Stanford convocó a la prensa y a la sociedad californiana a un magno evento en el que Muybridge demostraría en público la veracidad de su descubrimiento.  El 15 de junio de 1878, Muybridge colocó una serie de 12 cámaras con su respectivo disparador conectado a un cable.  Stanford hizo correr enfrente de las cámaras un caballo que arrastraba un carrito de dos ruedas que al pasar frente a cada cámara la disparaba.  Ante la expectación general, Muybridge se llevó las placas fotográficas para revelarlas.  Después de algunos minutos regresó con las imágenes que ratificaban el hecho de que los caballos al galope sí separan en algún momento las cuatro patas del suelo.

Más famosas son las imágenes que Muybridge logró más tarde de la yegua Sallie Gardner galopando libremente y que fueron reproducidas en julio de 1878 en el Photographic News de Londres.  Estas siluetas además fueron incorporadas a una de las primeras versiones del zoopraxiscopio, un aparato inventado por Muybridge que permitía ver en secuencia muy rápida imágenes sucesivas de objetos, dando la impresión de movimiento.  El zoopraxiscopio es considerado uno de los antecedentes más importantes de los cinematógrafos desarrollados a finales del siglo XIX.

Después de una agria disputa con Stanford por la publicación de un libro sobre el movimiento de los caballos en los que el magnate no dio crédito a Muybridge, el fotógrafo inglés continuó con sus investigaciones sobre el movimiento de las personas y los animales a través de fuentes alternativas de financiamiento.  Hoy en día, Muybridge es recordado como el pionero de este tipo de estudios y como un precursor del cine moderno.

Referencias
Leslie, M. (2001). The man who stopped time.  Stanford Magazine (mayo/junio 2001).
The complete Eadweard Muybridge: Chronology 1876-1880.
(Páginas consultadas el 9 de abril de 2011).